Me levanté del taburete con el pulso acelerado. Cada vez se iba reuniendo más y más gente para ver el espectáculo que estaban dando la rubia y mi hermana.
Cogí del brazo a Dylan que parecía haber quedado en estado de shock y lo arrastré hacia la pista.
Para poder llegar hasta Aria tuve que apartar a empujones a varios babosos que parecía ponerles cachondos ver a dos chicas peleándose. Asqueroso.
Cuando por fin conseguí hacerme un pequeño hueco y atravesar a la multitud, cogí a la zorra que estaba encima de mi hermana del pelo y la quité para poder levantar a Aria, que cuando me vio relajó la expresión intentando despejar su ira.
Tenía el pelo empapado y desprendía un olor desagradable a vodka.
Arrugué la nariz al notarlo y ella intentó zafarse de mi agarre para volver a abalanzarse sobre la otra chica, que llevaba un par de extensiones en la mano, pero Dylan la agarró antes de que pudiera e intentó tranquilizarla, aunque no sirvió de nada. Para entonces ya éramos el centro de atención de casi toda la discoteca. Bien hecho Aria.
- ¿Qué pasa, que no puedes valerte por ti misma? - Escupió la rubia, intentando picar a Aria.
- Yo la mato - Susurró Aria, para después realizar un nuevo intento de zafarse de Dylan.
La cogí de los hombros y la miré a los ojos imitando una respiración tranquila, tal y como había hecho el día de su graduación.
- Tranquilízate, ignorala - La calmé.
- ¿Lo de ser una zorra viene de familia o te llevaste tú todo el gen? - Volvió a intentarlo la rubia. ¿Que clase de problema tenía? Cierra la puta boca y vete a tu casa. Ni si quiera sabía que éramos hermanas, pero supuse que escupiría cualquier cosa que le viniese a la mente con tal de calentar a Aria.
Ignorándola, me di la vuelta y seguí a Dylan, que rodeaba a Aria con los brazos sacándola del local bajo la mirada de todos los allí presentes.
A pesar de las ganas que tenía de dejar a la rubia bocazas con un pase VIP en el hospital por el simple hecho de haber tocado a mi hermana, no quería rebajarme a su nivel. Aunque sabía que sin una buena razón Aria no hubiera empezado una pelea.
Sin embargo, lo que no esperaba es que la siguiente frase que soltara Miss Extensiones me calentara tanto a mí.
- Espera, espera...¿Seguro que sois hermanas? Porque tu madre seguro que es una puta - Dijo la rubia, que estaba agarrada por un chico un poco más alto que ella y que intentaba llevársela. A continuación se oyó un murmullo de toda la gente que había alrededor.
Me quedé estática. ¿Qué cojones acababa de decir?
Me di la vuelta para mirarla. Puso una expresión de victoria inconfundible, sonriendo, pero lo que no sabía es que había firmado su muerte. Porque nadie, absolutamente nadie se metía con mi madre.
Si Aria casi le arranca las extensiones, yo la iba a dejar calva.
Me avalancé contra ella. O más bien lo intenté, por que antes de que mi mano pudiera contactar contra su mejilla, unos brazos fuertes me sujetaron, me elevaron en el aire y lo impidieron.
Pataleé, forzajeé y grité todo lo que pude para poder partirle la cara a la zorra que sonreía.
En un intento por librarme, mi codo chocó contra alguna parte del cuerpo que me sujetaba por detrás. Pude escuchar como emitía un gruñido de dolor. Noté como comenzó a salir del local por el lado contrario en el que Dylan se había llevado a Aria.
Seguía tan concentrada en la ira que me había provocado el comentario de esa desgraciada que seguí intentando escaparme a pesar de que mis esperanzas eran cada vez menores.
Ni siquiera fui consciente de que estábamos fuera hasta que una corriente de aire fresco chocó con mi cuerpo haciendo que me estremeciera y volví a la realidad.
Seguí luchando por librarme del agarre. Ya no por que quisiera volver a entrar por que eso era una clara pérdida de tiempo, si no por que me había cansado de no poder moverme, de no poder estar de pie, de tener esos brazos rodeandome.
Estrellé una de mis cuñas en lo que supuse que sería su entrepierna y logré que me soltara.
En el momento en el que mis pies volvieron a tocar el suelo grité irritada intentando calmarme. Necesitaba un cigarro.
Me coloqué el pelo y me sequé las lágrimas. No me percaté de que estaba llorando de impotencia hasta ese mismo momento.
Busqué mi bolso por todas partes pero no lo encontré, estábamos en una especie de callejón, al lado de unos contenedores de basura. Supuse que me había sacado por la puerta de atrás.
Al final pude encontrarlo detrás del chico que me había sujetado y traído hasta aquí. No conseguí verle la cara, seguía curvado emitiendo suaves gruñidos de dolor, tenso por el golpe en la entrepierna que le propicié con mo zapato segundos antes para librarme de él.
Si te metes con Jane McCrory eso es lo que consigues.
Lo rodeé mientras él se recuperaba para recoger mi bolso del suelo y encenderme un cigarro. Cuando estaba expulsando el humo de la primera calada y había conseguido calmarme un cuarenta por ciento, habló:
- Vaya nena, sabía que tenías las piernas largas, pero no vi venir esa patada - Gruñó incorporándose.
Entrecerré los ojos. Menudo chulo, ¿Me había llamado nena?
- No vuelvas a cogerme así - Sentencié volviendo toda mi atención al cigarro y me senté en unas escaleras que había bajo la puerta por la que habíamos salido.
- Intentaba evitar que te metieras en el problema de tu vida.
Desvié mi mirada hacia él y lo escaneé detenidamente.
Era un chico tan alto que fácilmente me sacaría un palmo de altura. Tenía el pelo ligeramente despeinado y los ojos oscuros, no sabría decir el color exacto debido a la oscuridad de la noche. La línea que definía su mandíbula dejaba ver lo guapo que era.
Tenía el brazo derecho lleno de tatuajes y una dilatación en cada oreja. Vaya.
Pude notar la tonificación de los músculos de sus brazos de lejos. Normal que no pudiera escapar de ellos.
Al final la curiosidad me pudo y tuve que preguntar.
- ¿Y porqué me habría metido en un problema? Te recuerdo que fue ella quien empezó la pelea.
El chico me miró, a unos metros de mí.
- Esa tía tiene pasta y no te aconsejaría que le desfiguraras la cara - Me dijo mientras se sentaba en el otro extremo de las escaleras - Y se te veía con ganas. ¿También te mueves así en la cama? Menuda energía nena.
Puse una mueca de asco.
- Eres un puto cerdo - Le insulté. No sólo era un salido y un maleducado, sino que además parecía no poder sacarse la palabra de la boca.
- Nunca he defendido lo contrario - Contestó.
Bufé, menudo gilipollas. Volvía dar otra calada al cigarro para terminarlo y tirarlo al suelo, me levanté y lo pisé. Mi conversación con este tío había terminado.
Tenía intención de salir de allí y dejarle hablando solo.
Fui a agarrar el pomo de la puerta para abrirla pero no lo encontré por ninguna parte.
No me jodas.
Me giré hacia él, que me miraba con una sonrisa divertida. Como lo hubiera hecho a propósito no volvería a sonreír así.
- ¿Me puedes explicar como planeas sacarnos de aquí? - Le pregunté irritada.
Estábamos en un callejón sin salida. La puerta parecía abrirse solo desde dentro y a menos que quisiera empezar a escalar las paredes a lo Peter Parker, teníamos pocas oportunidades.
Se levantó ignorándome completamente y empezó a inspeccionar la zona. Yo escuchaba el sonido de la música de la discoteca amortiguada por la puerta. Eso quería decir que por más que gritara pidiendo ayuda nadie me escucharía y sería una estupidez.
Cuando me di la vuelta lo vi escalando una verja al final del callejón que parecía dar hacia la calle.
- ¿Qué coño haces? - Le grité mientras me acercaba a él. Al final el chico tendría complejo de Spiderman y todo.
Paró de escalar y me miró.
- Salir de aquí, ¿No te parece?
- ¿Y piensas dejarme aquí?
Soltó una breve carcajada.
- No preciosa, ahora te toca a ti - Me contestó mientras pegaba un salto y caía al otro lado de la verja.
Me crucé de brazos mientras reía.
- Ni loca escalo eso - Le dije - ¿Quieres que me rompa algo?
Apoyó las dos manos en la verja y me miró con impaciencia.
- Venga, no te comportes como una niña pija, yo voy a estar al otro lado - Me dijo dándome una sonrisa de lado. Como si eso fuera un consuelo - Por cierto, soy Tyler.
- ¿Acaso alguien te ha preguntado? - Le miré mal.
Seguía mosqueada por el comentario de la gilipollas esa y ahora para colmo estaba encerrada en un callejón con un chulo playa como única compañía.
- Vamos nena, no me hagas dejarte aquí sola - Me contestó. ¿Sería capaz?
- Como me vuelvas a llamar nena te juro que te pego lo que no he pegado a la otra.
- ¿Qué? - Me interrumpió - me gustan las chicas peleonas pero no veo que tengas muchas oportunidades de hacer nada a ese lado de la verja.
Bufé exasperada, encima iba de listo. Lo peor de todo es que tenía razón.
- Bueno preciosa, ¿Pasas o te quedas? - Preguntó por última vez.
Yo suspiré, no tenía más opciones si no quería acabar durmiendo aquí pero... alguien abriría esa puerta de todas formas ¿no?
Me quedé mirándole, y el a mí.
Joder, con lo bien que estaría yo en el sofá viendo una película.
Suspiró y se dio la vuelta, con intención de irse.
- He visto unos cartones detrás de ese contenedor, intenta no pasar mucho frío esta noche - Me aconsejó dándome la espalda, ya alejándose.
Me mordí el labio indecisa. Ni si quiera sabía donde estaba mi casa. Joder, habíamos llegado hoy a la ciudad. Empezaban bien las vacaciones.
- ¿En serio me vas a dejar aquí? - Le chillé, a lo que él levantó las mano mientras encogía los hombros para después seguir caminando.
¿Era mejor saltar una verja que pasar la noche en un callejón lleno de ratas, no?
- ¡Espera! - Le grité. Un poco más y hubiera doblado la esquina.
Se dio la vuelta con una sonrisa, qué raro. Se acercó hasta quedar a la misma distancia que antes y me señaló la verja.
- Apoya el pie aquí - Indicó - Luego te vas agarrando con las manos y...eso, tampoco es tan difícil. - Resoplé.
- Habla por ti - Susurré poniéndome a la faena - Agarra esto - Le dije pasándole el bolso por uno de los agujeros de la verja.
Lo agarró y miró hacia arriba, donde yo ya estaba.
- Ahora salta - Me ordenó - Yo te cojo.
- Creo que prefiero quedarme aquí arriba - Le contesté agarrándome fuerte, tenía un pie a cada lado. Desde abajo no parecía tan alto.
- Preciosa, por mucho que disfrute con las vistas no tengo toda la noche.
- Vete a la mierda - Le miré con la peor mirada que le pude dar.
- Vale, vale.. - Levantó las manos en un gesto de paz - ¿Confías en mi?
- ¿Estáss de coña? - Le dije riendo, aunque era una risa amarga - En primer lugar, estoy en esta situación por tu culpa, campeón.
- Vale, tienes razón - Me contestó un poco avergonzado - Pero vamos, está amaneciendo - Extendió los brazos para recogerme.
Volví a resoplar. La verdad, no me quedaba otra opción. Me mentalicé de que no sería nada, con suerte sólo serían unos pocos segundos en el aire y el me cogería.
No sería tan cabrón de no hacerlo, ¿no?
- No voy a dejarte caer - Interrumpió mis pensamientos.
No lo pensé más y lo hice. Pasé la otra pierna hacia el otro lado y me dejé caer en el aire, confiando en él.
Pegué un leve gritito del que estaba segura que se burlaría y aterricé en sus brazos.
Abrí los ojos y me sorprendí al ver la poca distancia que nos separaba. Así distancia pude comprobar que sus ojos -que se escondían tras unas pestañas tan largas que cualquier chica envidiaría- eran de un color verde precioso y que me observaban con una intensidad que no comprendí.
Podía notar su respiración chocar con la mía, estaba demasiado cerca pero mi cerebro no respondía a mis ordenes, estaba aturdida, inmóvil.
- Al final no ha sido para tanto - Me susurró, acercándose.
Negué con la cabeza, no me salían las palabras ¿Qué coño me estaba pasando?
Me mordí el labio nerviosa e inmediatamente sus ojos se desviaron hacia ellos.
- No me has dicho cómo te llamas - Volvió a susurrar, acercándose cada vez más.
Estaba confundida, hipnotizada. ¿Se podría decir que drogada? Joder, que bien olía su colonia.
Aún estaba en sus brazos cuando escuché la voz de Aria llamarme a lo lejos.
- ¡JANE!
Inmediatamente salí de mi pequeño trance. Lo aparté de un golpe en el pecho y me puse de pie. Cuando mis piernas tocaron el suelo flaquearon.
- ¡JANE! - Volvieron a gritar, pero esta vez fue Dylan.
- ¡Estoy aquí! - Respondí alzando la voz. Cogí mi bolso de las manos de Tyler, -que seguía poniendome nerviosa con la intensidad de su mirada y sus pupilas dilatadas- y salí del callejón. Aria y Dylan se acercaban.
- Con que Jane.. - Escuché susurrar a mi espalda a Tyler, como si estuviera saboreando las palabras en su boca.
Me acerqué a ellos, que me miraban con cara de preocupación.
- ¿Dónde cojones estabas, Jane? - Me interrogó Aria inspeccionándome. La verdad es que ella tenía un aspecto horrible. Estaba despeinada, seguía oliendo a vodka y tenía el labio hinchado - ¡Llevamos media hora buscándote! ¿Quién es ese? - Fijó su mirada detrás de mí.
No quería responderle, quería llegar a casa, terminarme la pizza que había dejado a medias antes de salir, meterme en la cama y descubrir por qué coño había reaccionado de esa manera a una simple mirada.
Los ignoré a los dos, pasando de largo, intentando recordado dónde había aparcado Dy la chatarra que tenía por coche, preguntándome:
¿Qué cojones acababa de pasar?

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