Aquel día me di cuenta de que me apetecía estar sola y que en cualquier momento mi cabeza explotaría. Sólo llevabamos semana y media en San Diego y nos habíamos metido en mil situaciones.
La verdad es que yo siempre había sido una persona relajada a la que le iba más quedarse en casa viendo pelis o leyendo un buen libro, que salir de fiesta a pillarme una buena borrachera.
Y por eso me estaba volviendo loca, por que este tipo de cosas siempre habían sido más del estilo de Aria. Lo raro es que en el fondo me gustaba, me divertía.
La sensación de salir de fiesta día sí, día también, que las cosas más sencillas causaran que mi ritmo cardíaco aumentara considerablemente, el haber socializado y haber conocido a gente como Dyl...sí, definitivamente estaba bien y al fin y al cabo estabamos de vacaciones, era época de probar cosas nuevas.
Resumidamente, pasar la vergüenza que pasé cuando Aria le preguntó a Dylan por dónde se podía salir de fiesta había merecido la pena.
Pero dejando todo eso de lado, seguía necesitando estar sola, relajarme. No todo tenía que ser fiesta, y por eso después de comer había salido sola camino a la playa para tomar el sol un poco con la única compañía de mi móvil - recién recuperado hace tres noches -, mis auriculares, una toalla, el paquete de tabaco y mi buena amiga, mi réflex.
Unas buenas fotos siempre me ayudaban a relajarme.
La mayoría de la tarde estuve haciendo fotos del paisaje o tumbada en la arena, disfrutando del sol mientras escuchaba música.
Así que cuando ya estuve satisfecha con el color que había cogido mi piel, saqué el tercer cigarro de la tarde y manteniendo un ojo en mis cosas después de dejarlas debajo de la toalla, fui hacia la orilla.
Me quedé tan ensimismada mirando la puesta de sol del atardecer y su reflejo en el agua que cuando me quise dar cuenta ya me llegaba por las rodillas.
Se estaba haciendo tarde, y era raro por que había notado que cuanto más tarde se hacía más se llenaba la playa de gente e incluso a lo lejos se podía ver alguna que otra hoguera, ¿pasaba algo esta noche?
Qué raro, ayer mismo estuve con Aria y Dylan en el paseo tomando un helado a esta hora y la playa estaba casi desierta a excepción de algunos surfistas.
Finalmente salí del agua y recogí todas mis cosas para después salir de la playa. Era hora de ir a casa.
Subiendo por la calle de casa con la toalla colgada al hombro reconocí a Aria y Dyl sentados en las hamacas del porche charlando. Pensaba que Aria estaría sola vagueando en el sofá como casi siempre.
Cuando apagaba el cigarrillo contra la acera antes de llegar, me vieron y me saludaron. Vaya, Dylan parecía demasiado serio.
- ¿Qué tal la playa? - Me preguntó mi hermana mientras se recogía el pelo en un moño desecho.
- Genial, había un atardecer precioso - Le contesté sonriendo mientras extendía la toalla doblada en el suelo y me sentaba con las piernas estiradas en frente de ellos, con la espalda apoyada en la barandilla - ¿Y vosotros?
- Aquí Dylan resulta que es un paranoico - Me contestó señalando divertida al chico de su lado, que seguía igual de serio.
- ¡Yo no estoy paranoico! - Se defendió - Simplemente opino que no son buena compañía.
- ¿Quiénes? - Interrumpí.
- Brent - Me contestó Aria.
- Bueno, él en realidad... - Dylan intentó decir algo, pero volví a interrumpir.
- ¿Y quién es Brent?
- El amigo de Tyler - Me explicó Aria.
Abrí los ojos, alucinando.
- ¿Qué? ¿Y de qué conoces a Brent? - Exclamé.
- Bueno...es una larga historia - Me dijo sonriendo tímidamente, como si acabara de recordar algo.
- Pero vamos a ver, vayamos por partes - Dije incorporándome mientras cruzaba las piernas al estilo indio - ¿Porqué dices que no son buena compañía? - Le pregunté a Dylan atenta a su respuesta. Aunque no lo quisiera admitir, quería tener más información sobre Tyler. Por precaución, claro.
- Bueno, Brent en realidad... no sé. El caso es que fui al instituto con ellos y su grupo, y aunque no llegué a tener casi ninguna clase con ellos, la gente habla y no eran buena gente - Me explicó poniendo un gesto agrio, arrugando la nariz.
- Define no ser buena gente - Le presioné un poco.
- Mira - Suspiró incorporándose en su asiento - Les he llegado a ver más de una vez fumando porros en público, incluso arrestados por ello, y también a Tyler metido en peleas ilegales. Y aquí tu hermanita - Señaló a Aria con rentintín - No para de mensajearse con su mejor amigo.
Miré sorprendida a Aria, interrogándole con la mirada.
- ¿Qué? Tú también fumas - Evitó la verdadera razón por la que la estaba mirando así.
- Ese no es el tema - Le dije medio enfadada. En realidad las razones que me había dado Dylan no me asustaron, se parecían bastante a varios amigos míos, y a los de Aria. Salvo por lo de las peleas ilegales, eso era nuevo. ¿Tyler luchaba? Madre mía eso...¿me ponía? Joder, me está afectando el sol.
Lo que me molestaba era que Aria no me hubiera contado antes que hablaba con Brent, que encima daba la casualidad que era el mejor de amigo del capullo de Tyler, sensacional.
- Bueno - Miré a Dylan - No te preocupes, no creo que les volvamos a ver, o al menos yo - Le dije, a lo que soltó una risa entre dientes.
- ¿Qué pasa? - Le pregunté frunciendo el ceño.
Hizo amago de empezar a hablar, pero Aria se le adelantó.
- Esta noche hay lluvia de estrellas; montan hogueras en la playa, cerveza, música.... Brent me ha invitado - Me explicó - Y tú te vienes conmigo.
Solté una carcajada que no pude evitar.
- Estás de coña, ¿no? - Le dije conteniendo la risa, pero cuando ví que ella no sonreía, la mía desapareció - No, no, no. Que te acompañe él, yo no pienso ir - Dije señalando a Dylan.
- A mí no me metas en el saco, yo trabajo esta noche - Se excusó el susodicho - Y no iría de todas formas.
- Bueno - Me levanté sacudiendo un poco de arena de mi camiseta - Pues disfruta de la playa, la cerveza y la música tú sola, Aria. No pienso estar allí de sujeta velas. - Recogí mi toalla del suelo y fui hacia la puerta, pero antes de que pudiera entrar Aria me agarró de la muñeca. Tenía una sonrisa arrogante en la cara que no me gustaba nada.
- ¿Te acuerdas de cuando te saqué de aquella casa evitando que la poli nos alcanzara? - Recalcó la palabra "poli" - Y además recuperé tu móvil y te dije que...
- Que ya te la devolvería - Completé su frase haciendo que su sonrisa aumentara.
Me quedé mirándola entrecerrando los ojos.
Joder, era lista.
Bueno, nos venía de familia.
Ahora entendía el porqué de las hogueras en la playa.
(...)
Ya había anochecido y la playa no daba más de sí.
Llevábamos más de diez minutos recorriendo el paseo escuchando las diferentes mezclas de música según el sitio de la playa que recorríamos mientras buscábamos al grupo de Brent como unas tontas hasta que Aria decidió llamarle.
Decisión inteligente sugerida por mí.
Claro que yo iba detrás de ella observando como se agobiaba mientras me limitaba a estar de brazos cruzados con una sonrisa divertida en la cara. Eso era el karma por amenazarme. Aunque era verdad que se la debía, no me hacía ninguna gracia tener que volver a ver a Tyler y su estúpida actitud arrogante.
- Vale....- Dijo Aria mirando hacia los lados mientras hablaba por teléfono con Brent - ¡Sí, ya te veo! Vale, hasta ahora - Se despidió entusiasmada mientras daba pequeño saltitos saludando con la manl hacia alguien en la playa. Sin poder evitarlo sonreí como una tonta, hacía mucho que no estaba tan emocionada y menos por ver a un chico.
Me cogió por la muñeca y me guió hacia la pasarela de madera que entraba en la playa. Le brillaban los ojos.
- Espera, espera - Le dije soltándome para poder desabrocharme las sandalias antes de tocar la arena.
Mientras me las quitaba ella hizo lo mismo. Le había dejado prestado un vestido playero blanco de tela que le llegaba a mitad del muslo. Era muy sencillo pero le quedaba perfecto, seguramente mejor que a mí, por que realzaba su bronceado.
Yo en cambio, llevaba una falda suelta de color negro que me llegaba por los tobillos y una camiseta básica blanca de tirantes metida por dentro.
Además las dos llevabamos nuestros bikinis nuevos debajo de la ropa.
Íbamos a la playa, ¿no?
Antes de que me dejara terminar con la segunda sandalia, Aria ya me había vuelto a agarrar por la muñeca para meterme en la playa.
Atravesando las numerosas pequeñas hogueras y entre todos los grupos de gente que estaban bebiendo y riendo, me guió hacia uno en el que sólo había dos chicos y una chica rubia. Ninguno de ellos era Tyler.
La chica y uno de los chicos estaban amontonando un grupo de ramitas para encender la hoguera y el segundo chico -alto, moreno y muy guapo, para que engañarse- miraba sonriendo a Aria mientras pegaba un trago a su cerveza.
Aria, agarrando aún mi muñeca, nos guió hacia él. Se dieron un gran abrazo como forma de saludo y después de notar cómo el chico le susurraba al oído algo a mi hermana y esta reía, nos presentó.
-Brent, esta es mi hermana Jane - Me señaló mientras dejaba entrever una gran sonrisa y Brent me hizo una especie de saludo raro con la mano - Y Jane, este es Brent, mi eh... amigo.
- Amigo - Afirmó Brent terminando su cerveza.
Aria se puso un poco roja y se pegó a Brent.
No pude evitar sonreír. Vaya par de idiotas.
- Encantada Brent, ¿te queda alguna para mí? - Le pregunté señalando su cerveza ya terminada - Me va a hacer falta.
El chico se quedó un poco desconcertado, seguramente no esperaba que mis primeras palabras con él fueran sobre alcohol.
- Sí, sí, claro. Espera - Contestó dándose la vuelta y yendo hacia una nevera al lado de un chico que seguía intentando encender la hoguera. Mientras el chico -que noté que era el de la gorra verde que estaba en la puerta la otra noche en la fiesta- le decía algo a Brent, agarré del brazo a Aria.
- Contrólate, que ya sabes lo que pasa después - Le advertí mirándola a los ojos, ella me miró confusa - ¿No vas muy rápido? No quiero que te pase nada como lo de Ryan.
Rodó los ojos y resopló para después mirar de reojo a Brent.
- Oh vamos, no te preocupes, no es nada serio, de hecho ni siquiera tenemos nada.
- Bueno, pero no te confíes mucho.
- No te pega el papel de hermana sobreprotectora Jane, tranquilízate - Me sugirió cruzándose de brazos.
- Es que luego la que te aguanta llorando soy yo - Le solté antes de darme cuenta de lo que acababa de decir.
La expresión de Aria al oírme fue como si le hubieran pegado una patada en la tripa. Me miró dolida mientras negaba con la cabeza y entonces me arrepentí de haberle dicho algo así.
- Aria vamos, sabes que no quería decir eso - Le susurré intentando acercarme a ella, pero retrocedió levantando los brazos.
- No, ¿sabes qué? Déjalo, no merece la pena - Contestó dándose la vuelta y yendo hacia ningun sitio en particular.
- Joder.
Ese era mi gran problema. La mayoría de las personas tienen un filtro y piensan antes de hablar, pero yo no.
Me recogí el pelo en un moño desecho y resoplando miré hacia los lados buscándola, me sentía fatal.
Antes incluso de que pudiera encontrarla noté como algo congelado me tocaba la parte superior de la espalda y resbalaba hacia abajo, causándome un escalofrío.
Pegué tal grito por el susto que los de la hoguera de al lado me miraron como si estuviera loca. Después de quitarme la camiseta y palpar toda la parte trasera empapada de cerveza, me percaté de que el chico que hablaba antes con Brent llevaba un quinto en la mano medio vacío y estaba a punto de tirarse al suelo de la risa.
- ¿¡PERO A TI QUÉ COÑO TE PASA?! - Le chillé, me daban igual las miradas - Me la has empapado imbécil - Dije señalando mi camiseta.
Mientras intentaba inútilmente escurrir la camiseta, el chico se relajó y pudo hablar.
- Brent me había dicho que querías una cerveza.
- ¿Esta es tu idea de traerme una cerveza?
- Bueno...
- Preferiría habérmela bebido, la verdad.
- A mi no me disgustan las vistas, la verdad - Me contestó de la misma manera y yo levanté la mirada de mi camiseta para ponerle mala cara. Su mirada recorría todo mi cuerpo hasta el principio de la falda. Me guiñó un ojo divertido mientras daba un trago a la que en un principio era mi cerveza - Por cierto, eres la del Beerpong, ¿no?
- ¿Esto de tirar la cerveza lo haces con todas las tías? - Pregunté un poco enfadada.
- Qué genio, chica - Carcajeó. ¿Pero este tío era tonto? - Solo lo hago con las chicas guapas como tú - Me guiñó un ojo.
Me limité a rodar los ojos sin mirarle, seguía escurriendo la camiseta aunque ya no quedara ni gota de cerveza. La verdad es que preferiría olvidar todo lo que pasó en la fiesta.
- En mi opinión ganaste tú, que lo sepas - Me dijo dándome una mirada sugerente.
Apoyé mi mano libre en la cadera y le miré enarcando la ceja.
- ¿Tú crees? - Le pregunté divertida.
- Se te veía decidida - Argumentó y yo resoplé reprimiendo una risa - Oye, ¿vienes a darte un baño y te ayudo a quitarte toda esa cerveza pegajosa de la espalda?
- Scott, si intentas ligar al menos hazlo bien - Interrumpió la chica que estaba antes con él encendiendo la hoguera -que ya estaba encendida- para después agarrar mi brazo y alejarme de Scott.
- Joder Lauren, qué cortarollos, la tenía casi - Escuché exclamar a Scott detrás mío.
Lo llevaba claro.
- Soy Lauren - Me dió dos besos mientras ignoraba a Scott y me sonreía - No hace falta que me des las gracias.
- Jane - Me presenté devolviéndole la sonrisa - Y joder, gracias de todas formas - Suspiré, como si me hubiera hecho el favor de su vida.
Lauren soltó una carcajada enseñando los dientes y me fijé en lo guapa que era. Era rubia, de un rubio platino precioso que no sabría decir si era teñido o no. Lo llevaba recogido en un moño húmedo e iba vestida con un bikini azul cielo que hacía conjunto con sus ojos.
Me sentía pequeña a su lado, menudo cuerpo. Tenía que ser modelo o algo.
- Vamos anda - Interrumpió mis pensamientos.
- ¿A dónde?
- Al agua, ¿planeas tener la espalda pegajosa toda la noche? - Preguntó arrugando la nariz divertida.
- Me parece que no.
- Pues vamos - Dijo mientras decidida se dio la vuelta para que la siguiera hacia la orilla, pero volvió a mirarme parándose - Oh... espera, dame - Señaló mi camiseta.
Se la tendí y se acercó a la hoguera para dejarla junto a sus cosas. Yo empecé a quitarme la falda y la dejé junto a la camiseta.
- Tienes que decirme dónde te la has comprado, me encanta - Me dijo Lauren mientras agarraba mi mano y las dos íbamos hacia la orilla.
De camino nos cruzamos con un chico rubio que salía del agua secándose el pelo con una toalla y Lauren se paró a hablar con él. Decir que parecía un Dios griego era un eufemismo.
- Matt, ¿me vigilas las cosas porfa? - Le pidió poniendo ojos de cachorrito. ¿Lo conocía?
- ¿Quién es tu nueva amiga? - Le preguntó ignorando su petición, mirándome. Sí, me miraba. Recorría mi cuerpo con la mirada mientras en los labios le nacía una sonrisa de medio lado, para ser más exacta.
Lauren le pegó una colleja, sacándole de su empanamiento.
- Ugg, deja de pensar con el pene y cuida mis cosas anda - Le dijo para después arrastrarme hacia la orilla.
- ¿Quién es? - Le pregunté.
- Mi hermano - Ahora tenía sentido, la verdad es que eran bastante parecidos - Gemelo, en realidad.
Oh... joder.
- Sois iguales - Comenté entrando al agua.
- Es lo que suele pasar con los gemelos - Me dijo soltando una carcajada que terminó contagiándome.
Mi risa frenó en seco cuando a lo lejos le ví, saliendo del agua. Me miraba fijamente, llevaba el pelo empapado y llevaba un bañador negro a mitad del muslo, dejando a la vista su torso lleno de tatuajes, sus abdominales marcados y su impresionante uve. Jo - der.
Llegué a ver como en sus labios se dibujaba mi nombre, reconociéndome.
- Joder - No pude aguantar más el contacto visual y cogí a Lauren del brazo arrastrándola hacia un lado en vez de meternos en el agua.
- ¿Qué pasa? - Me preguntó confundida - ¿Has visto a alguien?
- Tú solo...sígueme - Le contesté como pude, mi pulso iba a mil.
Odiaba esa sensación, ¿Por que se me disparaba el corazon cuando le veía? Me hacía parecer tonta y frágil. Lo odiaba.
Cuando al mirar hacia atrás me aseguré de que ya no estaba allí mirándome, solté a Lauren y me paré encarándola.
Tenía una sonrisa ladeada en los labios.
- Ha sido por Ty, ¿no? - Me preguntó divertida.
- ¿Qué? Como...
- Os he visto miraros - Puso sus dos manos en la cadera completando su sonrisa.
- No le soporto - Le dije negando con la cabeza.
- Me han hablado de ti, ¿sabes? - ¿Qué? Pero si no llevábamos más de dos semanas en la ciudad, era imposible. Fruncí el ceño confusa, me estaba poniendo nerviosa por que no desparecía esa maldita sonrisa de "Yo sé algo que tú no" de su cara - Puede ser un capullo, pero tiene buen corazón
¿Me había perdido algo?
- ¿Y me estás diciendo esto por que...?
- Ya lo descubrirás tú solita - Me respondió mientras hacía un gesto con la mano quitándole importancia y pasaba a mi lado para meterse en el agua. Yo seguía ahí pasmada, intentando entender lo que acababa de pasar - ¿Vienes?
Asentí y haciendo a un lado su comentario me metí en el agua para limpiar la cerveza.
Mientras metía poco a poco cada parte de mi cuerpo en el agua y veía como Lauren lo hacía directamente tirándose de cabeza y nadando hacia dentro, me vino un vago recuerdo de cuando Aria y yo éramos pequeñas y estábamos de viaje con mis padres en una playa española.
Mi madre nos obligaba a meternos en el agua para limpiarnos la arena que teníamos en el cuerpo antes de irnos o sino no entrabamos en el coche. Sonreí recordando el carácter de mi madre. La echaba de menos. También a papá, al que por cierto, hacía varios días que no llamaba.
En fin, volví a la realidad cuando ya había terminado de lavarme y el agua me llegaba por la mitad de la tripa. Lauren estaba hablando con un grupo de chicas que había un poco más adentro así que le hice un gesto para decirle que salía del agua.
Volví al sitio donde había dejado mi falda y mis cosas pero no había nadie, sólo estaban Aria y Scott sentados al otro lado mientras hablaban de algo.
Estaba chorreando y aunque fuera verano tenía un poco de frío. Busqué una toalla entre las cosas de Lauren y alrededores para poder acercarme a Aria y pedirle perdón por lo de antes, me había pasado.
Seguí buscando hasta que alguien carraspeó detrás de mí. Cuando miré por encima del hombro me sorprendió ver a la chica de Stingaree, la chica con la que Tyler me aconsejó no meterme.
Llevaba un pareo rosa atado en la cintura con un bikini de color blanco e iba cargada con una pila de toallas.
- ¿Quieres una? - Me preguntó acercándome una del montón.
Fruncí el ceño, ¿estaba siendo amable?
- Eh.. sí, gracias - Le dije con expresión cortante, no conocía a esta chica. No sabía de lo que era capaz.
Cogí la primera toalla que había y me envolví el cuerpo con ella.
- Tienes suerte por que Brent me acaba de mandar a por ellas - Sonrió mientras dejaba las toallas a nuestros pies.
Miré hacia los lados, incómoda. No sabía qué decir.
La chica se mordía el labio nerviosa y abría la boca varias veces pero no decía nada así que tomé la iniciativa.
- Bueno, yo iba a.. - Hablamos a la vez.
- Quería decirte que... bueno tú primero.
- No, no, tú primero - Realmente no tenía nada interesante que decir, sólo quería escapar de aquella situación tan incómoda.
- Pues...- Se mordió el labio nerviosa - Quería decirte que lo de la otra noche estuvo fatal, estaba borracha y no sabía lo que hacía, me gustaría que empezaramos de cero - Finalizó.
Mi cara era un cuadro, ahora entendía por qué estaba tan amable con lo de la toalla.
- Mm...claro, ¿por qué no? - Le contesté con una sonrisa forzada. Sabía perfectamente que esta chica no iba a llegar a ser mi amiga íntima pero al menos no nos tiraríamos de los pelos cada vez que nos viéramos. Y algo me decía que serían muchas.
Ella suspiró aliviada mientras sonreía y me tendió la mano.
- Soy Christina, pero me puedes llamar Chris - Se presentó y yo le estreché la mano.
- Jane - Le sonreí - Encantada Chris pero tengo que ir a hablar con mi hermana.
- Claro, claro. Yo tenía que ir a por hielo de todas formas - Me contestó sonriendo para después marcharse pasando por mi lado.
Yo apreté mi agarre en la toalla y fui hacia donde Scott y mi hermana seguían hablando.
Carraspeé interrumpiendo su conversación para que me prestaran atención, Scott me miró con una sonrisa ladeada mientras que la expresión de Aria era totalmente diferente.
- Esto... - Titubeé nerviosa - Scott, ¿nos puedes dejar un momento solas, porfa? - Pregunté mordiéndome el labio.
Scott asintió levantándose y se fue por la misma dirección en la que se había ido Christina, no sin antes guiñarme un ojo.
Resoplé divertida y después me senté al lado de Aria, que miraba hacia abajo mientras jugaba con la arena.
- Escucha - Empecé - No lo he dicho a malas Aria. Ya me conoces, la mayoría de las veces hablo sin pensar.
- Lo sé - Suspiró levantando la mirada, mirándome los ojos.
- Eres mi hermana pequeña y lo pasaste fatal con lo de Ryan y de repente te veo tan lanzada con Brent que no sé... -Suspire.
- Lo sé Jane, no te tortures, no pasa nada - Me aseguró dándome una sonrisa tranquilizadora - En serio.
- Ven aquí anda - Sonreí aliviada al notar que no estaba enfadada conmigo y la atraje hacia mí para darle un gran abrazo.
Me correspondió rodeándome con sus brazos y apoyando la barbilla en mi hombro pude notar cómo sonreía, hasta que un brazo me rodeo y vi cómo alguien metía la cabeza entra Aria y yo, apoyándola en mi hombro.
- Scott, ¿qué coño haces? - Miré hacia él expectante.
- Es que parecíais tan... - Empezó el moreno hasta que Lauren pasó detrás de él y le dio una colleja, acto seguido se sentó a mi lado y me ofreció una cerveza, ella llevaba otra en la mano. Además ahora estaba envuelta en una toalla, al igual que yo.
- ¿Y eso por qué ha sido? Siempre me estás pegando rubia, al final voy a pensar que estás celosa - Le preguntó Scott haciéndose el ofendido mientras se rascaba la nuca. Él también tenía una cerveza en la mano.
- Por desesperado - Contestó sin más, causando que Aria y yo soltasemos una carcajada.
- Oye, ¿y a mí nadie me trae una? - Aria se levantó riendo en busca de una cerveza.
- ¡No te pases bebiendo! - Le grité sonriendo mientras llegaba a un gran cubo de plástico que Brent y Tyler estaban llenando de hielo y quintos de cerveza.
Éste último se percató de mi grito y se giró en mi dirección.
Me sonrió descaradamente y yo aparté la mirada poniendo cara de asco.
Lauren me estaba mirando mientras sonreía, se había dado cuenta.
- No para de mirarte - Me susurró.
- Oh cállate - Le espeté mientras daba un trago a la cerveza.
Ella hizo lo mismo mientras me guiñaba un ojo, reprimiendo una risa.
Poco después llegó Aria, cerveza en mano. Se sentó a mi izquiera, al lado de Lauren y Scott aprovechó para sentarse al lado de ella.
Estábamos en semicírculo.
Lauren me estaba enseñado como podía beberse casi medio quinto en menos de dos segundos cuando alguien extendió una toalla a mi derecha y se sentó.
Era Matt, el hermano de Lauren.
- Ey Lau, ¿No estás bebiendo mucho? - Preguntó mirando a su hermana.
- Tío Matt no seas carca, ya te pareces a Jane - Soltó Lauren con gracia, y yo le mandé una mirada amenazadora - Espera, ¿no os he presentado, no?
- Creo que si lo hubieras hecho me acordaría - Le contestó Matt mientras se acomodaba en la toalla sonriendo. Ese comentario provocó que mis mejillas ardieran levemente - Soy Matt.
- Jane - Le contesté un poco cortante. ¿Pero qué?
- ¿Y...qué hacéis? - Preguntó bebiendo de su cerveza. La manera más sexy de beber cerveza que había visto jamás.
- Pues eh...le enseñaba mis virtudes hasta que llegaste - Le contestó hipando.
Las cervezas tenian que estar haciéndole efecto por que eso había sonado muy mal.
- ¿Queréis jugar a algo? - Nos preguntó sonriendo divertido. Quizás sí se había dado cuenta del doble sentido.
- ¿A qué quieres jugar Mathew? - Interrumpió Tyler sentandose a su lado mientras me miraba desafiante.
Éste cogió el quinto de cerveza vacío y lo plantó en medio del círculo que habíamos formado despues de que Brent se sentara al lado de Ty y Christina al lado de Aria diciendo: - Verdad o reto.
Tyler soltó una carcajada, y a mi me dieron ganas de pegarle una patada en la cara.
- ¿Qué somos, quinceañeros? - Preguntó divertido.
- ¿No quieres jugar? - Le reté.
- Yo no he dicho eso - Me miró fijamente.
- Pues va, tiro yo primero - Scott cortó la tensión cogiendo el quinto para girarlo.
- ¡Espera! - Chilló Lau a mi lado - Guárdame el sitio - Me susurró levantándose para coger otra cerveza.
Pude escuchar como Matt soltaba una carcajada a mi lado.
- No sé como aún no ha ido al baño - Me dijo.
Y yo me preguntaba exactamente lo mismo de Aria, que reía por algo estúpido que había hecho Scott.
Me fijé en que era un poco raro que Brent la hubiera invitado a venir y ahora ni siquiera estaban sentados juntos.
Cuando Lauren volvió, además de traer una cerveza para ella, me trajo una para mí. Sonreí mientras brindamos imitando dos copas de champagne.
- ¿Puedo empezar o alguien se está meando? - Bromeó Scott incorporado, preparado para girar el quinto.
- Dale ya, plasta - Le dijo Christina.
Scott rodó los ojos y impulsó la muñeca para girarlo.
Cuando el quinto estaba en movimiento miré de reojo a Tyler, que estaba concentrado en los giros que daba.
Al parar, apuntaba hacia Aria.
- Joder - Maldijo esta.
- Aria, ¿verdad o reto? - Le preguntó Christina.
Pero yo ya sabía la respuesta, y no por que fuera Miss Extensiones la que le preguntara.
- Reto.
- Te reto a... - Se adelantó Scott - Beber un chupito de las tetas de Lau.
Todos nos quedamos mirándole como: ¿en serio, eso es todo lo que tienes, Scott?
- ¿Qué? Es una fantasía que tengo desde hace mucho - Se defendió y todos reímos.
Alguien sacó los vasos de chupito de algún sitio y en menos de lo que canta un gallo yo le estaba colocando la pequeña bebida entre las tetas y el bikini a Lauren, que sonreía como si le estuviera haciendo cosquillas.
Mi hermana gateó -sin importarle las miradas que podría recibir su trasero- y cuando estuvo a la altura se aferró al pequeño vaso con los dientes para después inclinar el cuello cual trompa de elefante y permitir que el líquido resbalara por su garganta.
Sin saber muy bien por qué, me entró la risa floja al ver en primer plano la cara que puso mi hermana por el ardor.
Claro que, al percatarme de que el quinto había vuelto a girar y apuntaba hacia Tyler, dejé de hacerlo.
- ¿Verdad o reto Ty? - Le preguntó Lauren.
- Reto - Contestó Tyler, con esa estúpida sonrisa socarrona.
- ¿Ves ese chiringuito a unos treinta metros? - Le preguntó Lau y el asintió - Quiero que vayas y robes una botella de ginebra - Le retó.
- ¿Y cómo demonios hago yo eso? - Preguntó, la sonrisa se había borrado. Ahora la que sonreía era yo, y bien a gusto.
- Espera, que no he terminado - Le dijo Lauren levantando una mano - Elige a una persona para que te acompañe. Una chica, a ser posible.
Mi sonrisa desapareció al instante. Cabrona, lo había hecho a propósito.
La fulminé con la mirada y ella me sonreía divertida. Mientras, todos estaban callados y yo notaba una mirada clavada a mi espalda que sabía perfectamente de quién era.
Sin que él lo dijese me levanté acabando mi cerveza, tiré mi toalla para volver a ponerme la falda negra. Cuando terminé de abrocharme las sandalias, Tyler ya estaba de pie y me miraba expectante.
Se giró para que le siguiese hacia el chiringuito y yo fui detrás de él, no sin antes hacerle una peineta a Lauren, que disfrutaba de la situación como la que más.
Si es que, ¿quién me mandaba a mí haber venido a la playa?
NARRA ARIA
- ¿Crees que lo harán? - Le pregunté distraída a Scott.
Él se acercó a mi oído para contestarme.
- Creo que harán de todo menos robar la maldita botella - Me susurró haciéndome cosquillas con su aliento en el cuello.
Hizo que soltara una carcajada causada por el alcohol y los dos empezaremos a reír. La verdad era que la tensión sexual con Tyler y mi hermana era un poco palpable.
Alguien carraspeó forzadamente interrumpiendo nuestro ataque de risa sin sentido e hizo que nos diésemos cuenta de que la botella estaba en mpvimiento. Maldito alcohol, no entendía como entre la risa y la bebida aún no me había meado encima con lo lo que soy yo.
Cuando el botellín frenó apuntaba hacia Scott, que eligió reto sin que nadie le preguntara.
- Vete a darte un baño - Le retó Brent con el semblante demasiado serio - Desnudo.
Me atraganté bebiendo cerveza y empecé a toser. Scott me calmó dándome suaves golpecitos en la espalda.
- ¿Desnudo? - Prácticamente le grité a Brent por la sorpresa. Pero este ignoró mi pregunta, seguía mirando a Scott serio, demasiado.
- ¿Vas o no? - Le preguntó, parecía alterado. ¿Que coño le pasaba?
Miré a Scott interrogante -que se estaba levantando- dejando a un lado la actitud de Brent.
- Un hombre tiene que hacer lo que tiene que hacer - Nos contestó a todos bajándose el bañador.
Aparté la mirada al segundo, soltando la carcajada más grande de la noche.
Este tío estaba ido de la cabeza, de primeras ya nos habíamos llevado genial, pero es que me encantaba.
Miré hacia atrás y vi como Scott se acercaba a la orilla atrayendo las miradas de las múltiples personas que habían en la playa mientras se tapaba su masculinidad con las dos manos.
Mientras aún reía deshice el hueco que había dejado entre Lauren y yo para alejarme un poco de Tina, la ex de Brent.
- Joder - Atraje su atención - Yo le daba eh.
- Los más lerdos siempre se llevan los mejores culos - Me contestó divertida hasta que miró hacia alguna parte y me susurró - Creo que a alguien no le ha hecho mucha gracia tu comentario.
Seguí su mirada y vi cierto enfado en la mirada de Brent.
Cuando la botella dejó de girar después de que alguien la moviera, vi cómo apuntaba hacia Tina, que también eligió reto sin que le preguntaran.
Miraba alrededor con una sonrisa superficial, esperando a que alguien le propusiera un reto.
Tenía algo que no me gustaba, aunque se hubiera disculpado por la escena en la discoteca tenía claro que no era trigo limpio, y más con la sonrisa de víbora que tenía.
Se me había ocurrido el reto perfecto para ella cuando Matt se me adelantó, dejándome atontada.
- Lánzate a un tío durante veinte segundos - Le retó.
Me quedé paralizada, sabía a quién iba a elegir la muy perra.
Sonrió aún más, haciendo que mis ganas de partirle la cara aumentaran.
- No me lo pongas tan fácil Matthew - Le contestó divertida mientras se incorporaba mirando a Brent, pidiéndole permiso.
Dentro de mí esperaba que le dijera que no, que la rechazara, pero la realidad estuvo lejos de mis pensamientos.
En menos de dos segundos, Tina había conectado sus labios con los de él y Brent le seguía el beso muy efusivamente.
Ante aquella imagen, algo dentro de mí se rompió. No se cómo había sido tan gilipollas. Solté una carcajada interior, toda yo era pura contradicción.
El hecho de que se estuvieran besando a menos de dos metros de mí, me dolía. Y no había razón aparente para ello.
Pronto el dolor se convirtió en rabia, rabia por lo a gusto que parecía él devolviéndole el beso.
Una cosa que tengo clara es que fueron los veinte segundos más lentos de toda mi vida.
- Hostia puta, el agua está congelada - Exclamó Scott tiritando mientras se envolvía en una toalla y se sentaba a mi lado - ¿Qué me he perdido? - Preguntó alucinado al ver cómo aquellos dos seguían enrollándose, y cómo Tina se apoyaba en las piernas de Brent.
Pero no le presté atención. Ni a él ni a nadie.
Estaba concentrada intentando reprimir las ganas de levantarme y crear distancia entre ellos, porque a este paso echaban un polvo ahí mismo.
Noté cómo la mirada de Lauren estaba clavada en mí y mis puños apretados.
- Chicos, creo que van casi cuarenta segundos - Les informó.
- ¡Iros a un motel! - Intervino Matt riéndose.
Cuando se separaron, no levanté la mirada pero el nudo en el estómago no se suavizó.
Mi mirada estaba clavada en la arena. Jane tenía razón, quizás iba demasiado rápido con Brent y me había hecho ilusiones demasiado pronto pensando que él sería diferente, que no sería un capullo como Ryan. Y zas, aquí estaba, que me la había vuelto a pegar contra una puerta.
¿Cuántas veces había leído la típica frase en Twitter de: "Sentir celos sin ser nada." Y me había reído de lo ridículo que sonaba?
Estaba en mi mundo, pero me dí cuenta de que la botella volvía a ser girada.
Hacia quién apuntaría esta vez no me importaba lo más mínimo, mi mirada seguía clavada en la arena por miedo a levantarla y encontrarme con los ojos de Brent.
Noté como Lauren me daba un codazo en las costillas bastante sutil. La miré y me señaló el paseo con la cabeza, preguntándome si quería irme. Asentí con la cabeza un poco avergonzada.
- Mierda, me meo, tengo que ir al baño - Declaró levantándose - A por fa, ¿me acompañas? Que está muy lejos - Lloriqueó.
Asentí y me levanté sacudiendo la arena que había en mi vestido blanco.
- Qué raras sois las tías, siempre yendo al baño juntas...espera Lauren, ¿no te habrás emocionado con lo del chupito en las tetas, no? ¡Porque si queréis continuar me uno! - Comentó Scott divertido.
- ¡Sí, Scott, justo eso, pero no necesitamos tu ayuda! - Dijo Lauren con ironía.
Yo bufé levemente e ignorando la mirada de Brent clavada en mi espalda, agarré la mano que me ofrecía Lauren para guiarnos fuera de la playa.
Cuando atravesamos la marea de gente y logramos salir, paró y me miró preocupada.
- ¿Estás bien? - Me preguntó, pero no tenía palabras para contestarle - No se lo tengas en cuenta a Matt, es retrasado y no se entera de nada - Intentó hacerme reír - yo creo que es el rubio, que lo tiene subido, y sabes lo que siempre se ha dicho.
- Lauren, ¿recuerdas eso de que sois gemelos y tenéis el mismo color de pelo, no?- Le recordé.
- Tía calla, yo soy la excepción - Me dijo riendo - Bueno, ¿estás bien? - Se puso ya más seria.
- No se por qué me ha afectado así - Admití.
- Es Brent, suele causar ese efecto - Me contestó - Le conozco desde párvulos, no se por qué lo ha hecho, no suele hacer estas cosas, no es mal tío.
- Ahora mismo de lo único que tengo ganas es de volver y partirle la cara.
- Y yo te ayudaría, pero te recomiendo que no lo hagas - Me dijo - Lo digo por experiencia.
La miré con el ceño fruncido, la verdad es que tenía cero ganas de volver a la playa y verle la cara. Quería irme a casa.
- Oye, ¿puedes decirles que me han sentado un poco mal las cervezas o alguna excusa y que me he ido a casa? - Le pregunté.
- Um...claro, no te preocupes tía.
- Gracias - Le dije sonriendo, una sonrisa que fue de todo menos verdadera - Por sacarme de allí.
- No ha sido nada, hablamos mañana, ¿vale? - Le quitó importancia y me dio un abrazo que le correspondí para luego marcharme por el paseo ignorando todo lo demás.
Yo sólo podía pensar en la impotencia que había sentido al darse el lote y en lo tonta que me sentía por sentirla, mientras mis ojos se humedecían.
Al cruzar para subir por la calle de casa comenzaron a sonar una serie de petardos y fuegos artificiales iluminando el cielo.
Odié a Brent por fastidiármelos y a mí misma, por ser tan ingenua.
NARRA JANE
Cinco minutos intentando trazar un plan y aún no teníamos nada.
Estábamos discutiendo sobre cómo conseguiríamos coger una de las botellas de Ginebra que habían tras la barra sin que se percatase el único camarero que había a la vista.
Habíamos inspeccionado la zona. Varias veces.
Lo bueno era que en la playa había muchas personas y podíamos pasar desapercibidos.
Además, la situación me hacía gracia por que estábamos hablando de cometer un delito, no de cómo ganar una maldita partida a la XBOX.
- Vas y le seduces - Me indicó Tyler por enésima vez - No es tan difícil.
- ¿Pero porqué tengo que ir yo? - Le pregunté exasperada.
- ¿Porque eres una tía y el camarero es un tío? Supongo que tendrás algún arma de seducción.
Le miré cansada, tenía razón pero no quería rebajarme a eso.
- No me seas rajada, Jane - Me dijo sonriendo de lado.
- No soy una rajada - Y dicho esto me di la vuelta fijando mi objetivo en el camarero.
Cuando llegué hasta él, adopté una pose coqueta y le toqué el hombro desde atrás.
Cuando se dio la vuelta hablé.
- Hola guapo ¿por casualidad no te sobrará un poco de hielo? Es que nuestras bebidas se están...calentando.
¿Demasiado obvio?
- No cariño, estoy esperando a que me traigan más, lo siento - Me contestó sonriendo. Tenía una pluma bastante notable.
- Bueno, en realidad yo venía porque tengo un amigo ahí - dije mientras me daba la vuelta y señalaba disimuladamete hacia Tyler- que bueno, le has llamado la atención.
- ¿En serio? - El camarero sonrió con cierto brillo en ellos ojos.
Yo asentí y le susurré un espera. Dicho eso caminé havia donde estaba Tyler.
Es todo tuyo - Le dije.
Me miró sin comprender.
- ¿Qué quieres decir?
- Que es más gay que Freddie Mercury, así que ya sabes.
- Ni de coña me acerco yo a ese - se negó rotundamente.
- Tranquilo fiera, si supongo que tienes armas de seducción - Me cachondeé.
Él suspiró, hasta los huevos.
- Hay que joderse - Sentenció antes de ir hacia el camarero, resignado.
Esto iba a ser interesante.
Solté una carcajada cuando lo vi haciendo de su magia, tirándole los tejos a aquel camarero.
Al parecer su ligoteo era unisex.
Porque cómo no, el camarero cayó rendido a los pies de Tyler.
Cuando consideré que estaban lo suficientemente distraídos me acerqué por detrás a la barra y levantándome la falda logré saltarla vigilando que nadie me viese.
La adrenalina corría por mis venas, el corazón me iba a mil y me encantaba.
Mirando hacia los lados, cogí la primera botella que pillé y volví a cruzar la barra lo más disimuladamente posible.
Nerviosa, miré a Tyler. Le encontré hablando con el camarero, que hacía un amago de besarlo cuando hicimos contacto visual y le susurré la palabra corre, así que salí disparada en la primera dirección que vi libre.
Poco después noté la mano de Tyler agarrar la que yo tenía libre para ayudarme a correr más rápido.
- ¡Eh, parad! - Oí gritar al camarero demasiado cerca.
- ¡Qué coño le has dicho Jane! Ha estado a puento de besarme, joder - Dijo irritado.
- ¡Calla y corre joder! - Le grité como pude.
Tyler nos perdió entre la multitud para despistarlo, pero yo seguía oyendo los gritos del camarero por encima de los fuegos artificiales que ahora iluminaba todo el cielo.
Así que hice la primera maniobra de despiste que me vino a la cabeza.
No sé si fue la adrenalina o qué, pero tiré del brazo de Ty para que dejará de correr, rodee su cintura con mis brazos colocando la botella de Ginebra entre nuestro cuerpos y planté mis labios encima de los suyos, besándole.