lunes, 23 de noviembre de 2015

Capítulo 2. FIGHT

Me acomodé en mi asiento, a mi lado estaba mi padre, que se podría decir que estaba incluso más nervioso que Aria.
Le cogí del brazo y le di un pequeño apretón para calmarle y después apoyé mi cabeza en su hombro mientras él me daba un ligero beso en la frente.
- O te tranquilizas o toda esta gente va a empezar a notar como sudas - Le susurré y pude notar como le vibraba el pecho al reír.
- Es que mira a tu hermana, se le ve tan feliz - Suspiró - Ojalá tu madre estuviera aquí - Dijo con un hilo de voz.
Me tensé. Ese no era un tema del que me gustara hablar mucho. Falleció de cáncer de pulmón cuando yo era pequeña, hace casi diez años, y aún dolía como si fuera ayer. Aquella enfermedad nos la arrebató de la peor forma posible.
Me aparté de su hombro para mirarle a los ojos y dedicarle una triste sonrisa.
- Ojalá.
Sinceramente, yo no me caracterizaba por ser una chica muy emocional y mi padre lo sabía, así que no le dije ninguna chorrada para animarle y que me dediqué a sentarme bien en mi sitio y a observar a mi alrededor hasta que esto empezara.
Habíamos llegado como mucho hacía unos quince minutos. La guarra de mi hermana me dejó sola a los cinco de aparcar para ir con sus amigas y tuve que recorrerme todo el campus en busca de mi padre, pero no fue difícil.
Segunda fila, por el centro, un señor de mediana edad jugando al Clash of Clans con el móvil mientras todos los demás socializaban. Ahí lo tienes.
El lugar estaba perfectamente decorado con los colores del instituto intercalando sillas rojas, blancas y negras que poco a poco se iban llenando con familiares y amigos de futuros graduados.
El escenario en frente de estas dejaba ver una mesa llena de diplomas cilíndricos envueltos en lazos rojos y un podio con un micrófono que probaba mi antiguo profesor de filosofía, el Sr.Morris.
La zona donde se sentaban los alumnos estaba apartada de la nuestra, a un lado del escenario con fácil acceso a las escaleras. Allí estaba Aria sentada junto a los demás usando sus togas negras mientras hablaba con un par de amigas.
Cogí el móvil y le mandé un mensaje: "Buena suerte."
Cuando lo leyó levantó la mirada y nuestros ojos se encontraron. Sonrió y susurró un "Te quiero" a lo que yo le saqué el dedo y ambas reímos.
Dos batallas perdidas del Clash of Clans de mi padre después, el acto comenzó con todo el mundo ya en su sitio y el director Hastings preparándose para dar su discurso, el mismo discurso que tuvimos que escuchar el año pasado y el anterior, y el anterior.
Felicitaba a los futuros graduados, hablaba de nuevas experiencias, de posibilidades de futuros brillantes...etc. Y para todo eso se tiraba exactamente treinta minutos que se me hicieron cortísimos por que no había nada más interesante que ver como repetía cosas sin sentido.
Vamos, que desconecte y me puse a mirar las fotos de mi cámara reflex, las que hice en mi última sesión en el taller de fotografía.
Cuando por fin terminó, la gente aplaudió y el director nombró el único nombre que mi hermana no querría oír o ver ni en pintura para que subiera a dar el discurso de graduación: Ryan Collins.
¿Que porqué? Pues mirad, aquí el señorito Collins que llevaba... ¿siete meses? Si. Siete meses saliendo con mi hermana... un día por que sí, por que le salió de los huevos decidió acostarse con la primera que se le puso delante. Aria lo pasó fatal al principio, y yo esperaba que este verano pudiera olvidarse de ese gilipollas y disfrutar. Y, aunque esto pasara hace ya casi tres meses, a Aria le seguía afectando por que estaba enamorada, y desde entonces no ha sido capaz de volver a tener algo con otro chico.
Y eso que oportunidades no le faltaban.
Personalmente, a mi Collins me parecía el gilipollas de turno. El típico rubio pijo de ojos azules al que con solo abrir la boca ya te entraba antojo de que te comiera el pie.
Miré a Aria que miraba al susodicho con una cara de asco inconfundible mientras le daba un beso a su nueva "novia" antes de subir al escenario.
Como si fuera un auto reflejo, Aria miró hacia aquí para ver mi reacción, a lo que yo simulé una arcada metiendo dos dedos en mi boca, mientras ponía los ojos en blanco. Las dos sonreímos.
Mientras tanto, Ryan ya estaba subido al podio leyendo su discurso que la verdad tampoco era muy especial, seguramente lo habría sacado de Internet o algo por el estilo.
Tuve el impulso de gritarle alguna grosería para dejarle en ridículo, pero mi padre estaba a mi lado.
Para cuando terminó diciendo alguna frase hastag postureo graduaciones de las pelis, la mayoría de los familiares aplaudieron y le vitorearon mientras volvía a bajar del escenario, recalco, la mayoría.
Mi padre, mi hermana y yo disfrutábamos del placer de no tener que mover un solo músculo por ese idiota.
Cuando los aplausos cesaron, llegamos a la parte de entrega de los diplomas, en la que irían llamando a cada alumno uno por uno para subir al escenario, hacerse una foto con el director y el diploma en la mano y salir agradeciendo a cada profesor como si no hubieras tenido ganas de escupirles o pincharles las ruedas del coche en cualquier momento todos los años anteriores.
Empezaron por la A, así que Aria fue una de las primeras en subir. Para ese entonces mi padre ya había preparado el móvil en modo vídeo y parecía reprimirse las lágrimas.
Cuando subió, con una sonrisa en la cara le grité barbaridades mientras le hacía fotos haciendo que se pusiera más roja o algunos se giraron a mirarme y esto hizo que mi padre me diera un codazo para que me cortara.
La mejor parte era que todas las burradas que había gritado quedarían grabadas tanto en el vídeo de mi padre como en el de todos los demás.
Seguí sacando fotos desde distintos ángulos mientras se hacía una foto con el director y cambiaba la borla del birrete de lado, saludaba con una sonrisa de oreja a oreja a su profesor de química, el mismo cabrón que casi le suspende la asignatura y por la que casi no se gradúa.
Agradeciendo a dos o tres profesores más, me miró una última vez antes de bajar del escenario y su cara decía algo así como: "joder, por fin."
Le sonreí orgullosa y como no, le saqué otra foto.
Fueron avanzando todas las letras hasta llegar a la Z y parecía que esto no iba a acabar nunca.
Tenía unas ganas insoportables de encenderme un cigarro, agarrar el volante y no soltarlo hasta llegar a San Diego que no me las quitaba nadie.
Cuando la ceremonia terminó, a parte de dar gracias a Dios por ello varias veces, el director se despidió de todos los graduados, les deseó buena suerte en el futuro y les felicitó.
La banda del instituto empezó a tocar la melodía de una canción cualquiera y todos tiraron sus birretes al aire chillando y saltando.
No pude ver a Aria hacerlo y sacarle la típica foto final-birrete-graduación por que todo el mundo se había levantado y ya estaba dispersándose por el campus o yendo a felicitar a los recién graduados.
- Bueno, supongo que ya está - Me dijo mi padre mientras se limpiaba las lágrimas de la cara.
- Papá eres un blando, no llores - Le contesté soltando una carcajada y le di un abrazo.
- De blando nada, encima me abandonáis todo el verano para iros de viaje - Susurró con un hilo de voz, pero yo sabía que estaba de coña.
- Son tres meses y no vas a estar solo - Me separé del abrazo - Venga, vamos a buscar a Aria.
- La tía Helen me ha enviado un mensaje, dice que llegó un poco tarde y tuvo que quedarse de pie, ¿Los ves por alguna parte?
Miré alrededor y sólo veía a graduados abrazando a familiares dirigiéndose al banquete que este año se hacía en el pabellón o a gente haciéndose fotos con profesores y cosas así.
Insistí buscando con la mirada hasta que vi una pareja y un niño pequeño a lo lejos en la última fila buscándonos.
- ¡Allí! - Exclamé yendo hacia ellos, mi padre venía detrás de mi.
Ya estábamos a medio camino cuando alguien me embistió desde atrás haciendo que casi me comiera el suelo.
- ¡Adivina quién está libre para irnos en unas horas a San Diego! - Me chilló en el oído, yo no pude evitar soltar una carcajada con mi padre.
- Joder Aria no sé por que no te apuntaste a las pruebas de fútbol americano - Me giré para mirarla.
- ¿Porque no hay equipo femenino?
Mi padre rió y se acercó a ella para darle un abrazo de oso.
- Felicidades pequeña, aún no me lo creo - La levantó del suelo mientras ella reía y le decía algo al oído. Menuda pareja.
Cuando se separaron noté que mi padre tenía los ojos llorosos y tuve que reprimir otra vez las ganas de reírme.
No me miréis mal pero ¡Era un flojo! vamos, que sólo es la graduación de suhija pequeña, no es para tanto.
- Bueno... - Rompí ese momento familiar tan intenso carraspeando - ¿Vamos?
Se separaron y Aria enganchó su brazo derecho con el de mi padre, me cogió de la mano y tiró de nosotros hacia delante como si fuera una niña pequeña a la que le van a dar un regalo.
- Este año es en el pabellón - Comentó - ¿Habéis visto a la tía Hellen?
- Pues verás cariño, estábamos a punto de... - Intentó decir mi padre pero el móvil de Aria sonó interrumpiéndole. Lo sacó y miró el contacto.
- ¡Ay es la abuela! Id yendo - Exclamó emocionada.
No la veíamos muy a menudo debido a que vivía bastante lejos y no podía estar yendo y viniendo a todas partes con la elevada edad que tenía, pero la queríamos un montón y la entendía cuando se ponía así de contenta por una simple llamada.
- Salúdala de mi parte - Le dije a mi hermana - Dile que necesito uno de sus cocidos urgentemente.
Aria soltó una carcajada y se fue alejando poco a poco en la dirección contraria.
Yo me uní a mi padre, le pasé el brazo por los hombros y él me dio un beso en la mejilla.
- Bueno, pues solos otra vez - Me dijo con tono cariñoso.
Le di una sonrisa cariñosa y apreté más mi agarre.
A medida que nos acercábamos a la puerta del pabellón vi que mis tíos ya no estaban allí, así que supuse que habrían entrado para coger mesa.
- Ves entrando, yo necesito un cigarro.
Mi padre me dio una mirada de desaprobación mientras resoplaba y entró.
Al fin solos.
(....)
- Conducid con cuidado.
- Papá, ya lo has dicho mil veces, no seas paranoico - Le contestó Aria sacando medio cuerpo por la ventana para darle un beso y abrazarle - Te quiero.
Mi padre le abrazó con ganas y después rodeó el coche por delante para pasar por mi lado, yo bajé la ventana para poder darle un beso.
- Te voy a echar de menos - Le dije, y era verdad.
- Cuida de tu hermana - Me pidió por enésima vez con tono cariñoso para después inclinarse y depositar un suave beso paternal en mi frente que duró más de lo normal.
Ya nos habíamos despedido como mil veces pero mi padre seguía sin hacerse a la idea de tenernos fuera tres meses a 812 kilómetros.
- Que no se os olvide llamarme cuando lleguéis y así me quedo más tranquilo.
Las dos asentimos, para después darnos los últimos adioses y besos y por fin, a las cuatro y treinta y cinco de una de las primeras tardes de verano, emprendimos el camino hacia el viaje de nuestras vidas.
En los primeros cinco minutos lo primero que hizo Aria fue empezar a desvestirse. Teníamos siete horas y media de viaje por delante y no iba a dejarse el vestido de seda y los tacones puestos.
- Desabrocha - Me pidió dándome la espalda para que pudiera hacerlo.
- ¿Te has traído la ropa? - Le dije mientras lo hizo y se quitaba el vestido, luego siguió con los tacones.
Se quitó el último zapato, los pendientes y sacó una bolsa de lona gris de la parte de atrás. Mientras se ponía una blusa azul claro, un pantalón corto vaquero y unas sandalias empezó a planificarlo todo, como siempre hacía.
- Vale, ¿A que hora me toca conducir? - Preguntó.
- Cambiamos cada dos horas.
- Bien - Volvió a dejar la bolsa detrás y me miró - ¿Tienes todas las cosas de tu lista?
Resoplé y rodé los ojos. Si, me hizo hacer una lista para organizar todas las cosas que tenía que llevarme. Y sí, tuve que escribirla yo.
- Que sí...- Le contesté con tono cansado. Luego llamaba a papá paranoico.
Empezó a hacer cuentas con los dedos de las manos de las cosas que llevaba ella, pero al parecer no le cuadraba y se agobiaba.
- ¿De que me estoy olvidando? - Preguntó para sí misma.
- ¿De relajarte y disfrutar?
Me miró con una cara de circunstancia que más bien decía: "oh cállate" para después seguir contando con las manos.
Pero era verdad, se estaba agobiando por nada y estábamos de vacaciones. Coño, relájate.
Cuando notó que llevaba un rato mirándola con el ceño fruncido, paró de contar y organizar.
- Vale, vale... tienes razón - Suspiró levantando las manos en signo de rendición.
- Así me gusta - Sonreí orgullosa.
Recostó el asiento hacia atrás para tumbarse, subió el volumen de la música de la radio y pasó un brazo por encima de sus ojos.
- Despiértame cuando sea mi turno. - Me pidió mientras bostezaba.
- Claro - Saqué mis gafas de sol al más estilo John Lennon del bolso, me las puse y tomé una respiración honda.
Ya está, por fin estábamos haciendo esto, el viaje para el que llevábamos año y medio ahorrando. A partir de aquí todo cambiaría.
Este, era el comienzo de algo nuevo, de algo especial.
O al menos eso esperaba.


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